Ser Forastero en tu Tierra 1


De niño vivía en un pueblo del norte, todos los años cuando llegaba el verano veníamos de vacaciones al pueblo donde nací, -es el mismo en el que vivo ahora-. Cuando llegaba al pueblo todo era maravilloso todo era color, veía todo de forma distinta las calles, el campo, los animales. Por aquel entonces yo era muy pequeño pero lo recuerdo como si fuera hoy mismo, me gustaba levantarme pronto e irme al campo con mi tío, me subía al carro y azuzaba a la mula para que andara y mi tío siempre me reñía,-chacho deja a la mula que tiene el carro el freno echao y se va a lastimar-.

Los Campos Villanovenses

Por fin salíamos hacia la parcela por esos caminos de tierra bordeando las higueras y asustando a las urracas y los gorriatos, una vez allí recogemos los melones y las sandias y llegada la media tarde regresábamos al pueblo cansados llenos de polvo pero contentos y riendo al pasar por las higueras recogiamos los higos maduros y no los  comiamos por el camino. A veces debido al peso del carro que iba muy cargado, se atascaba en los caminos de tierra y nos veíamos obligados a bajar del carro y empujarlo para ayudar a la pobre mula que iba sudando del esfuerzo que estaba haciendo. Una vez de vuelta en casa y acabado el trabajo mi tío me dejaba la mula para que la llevara al prado de enfrente de casa para que paciera y descansara después del duro día de faena.
Cierto día, a mi tío se le ocurrió ir a un pueblo, que distaba a unos 25 o 30 kilometros a comprar una vaca lechera, por lo que mi padre nos llevo en coche hasta allí. En la granja había de todas las clases de animales, cabras, ovejas, cerdos, vacas etc. Y había una perrita recién parida con 5 o 6 perritos, a cual de ellos mas bonitos, una cría en especial me llamo la atención por que tenia un ojo de cada color- uno verde y otro azul-. al tratarse de una raza pequeña yo sabia que a mi padre no le importaría que nos la lleváramos, y a si se lo hicimos saber al dueño y este me la regalo encantado.
Nos vinimos mi tío  y yo, desde el pueblo andando con la vaca de cabestro y la perrita en los brazos y mi padre en el coche de cerca.
A si transcurrían los días de verano entre la dura faena y los ratos de recreo que había en la dura pero maravillosa campiña Extremeña.

Rio Guadiana

2 comentarios en “Ser Forastero en tu Tierra 1”

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