El Árbol


Aquella pequeña semilla me dio la vida, en la más absoluta oscuridad,

Algo en mi necesitaba buscar la luz, hacía abajo y hacía arriba, mis pequeños dedos estire.

Hacía abajo muchos envié, hacía arriba con uno solo me apañe y la luz encontré.

Sigo creciendo y  mi dedo dos brazos me van saliendo, que hacía el cielo van subiendo.

Brotes verdes nacen en mis brazos, que se van reproduciendo, a su vez verdes hojas me están saliendo.

Mientras mi dedo se va endureciendo, en un fuerte tallo convirtiendo, en la puntas de mis dedos flores de un bonito color nacen, las abejas en ellas pacen, traen, quien sabe de donde, polen, que en los pistilos de de mis flores se aposentan, con mi polen se mezcla.

Lo que una bonita flor fue, en fruto se transforma, el sol calienta y mí fruto color va tomando.

Maduro mí  fruto maduro esta, unas manos grandes y poderosas se acerca con cuidado, mi fruto me es arrancado.

Ese fruto que tanta savia me ha costado, derrotado me ha dejado, aquello que el hombre se ha llevado.

Frío me esta entrando, cansado me ha dejado, las hojas se me van marchitando, en el suelo van acabando.

Estoy muy cansado, el frío en el tronco me esta calando, mi savia congelando, necesito dormir, un largo sueño reponedor, para que mañana, descansado este cuando salga el sol, mi savia vuelva a mi tronco recorrer y mis hojas vuelvan a crecer.

Imagen descargada de internet.

7 comentarios en “El Árbol”

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