Bajo el Sombrero de esporas.


Bajo la sombra de aquel sombrero de esporas vivía un pequeño ser de nombre innombrable, era un ser mágico que vivía en un mundo mágico entre seres mágicos.

Alguien de la vulgarmente llamada raza humana decidió aventurarse en el mundo mágico de aquel ser mágico de nombre innombrable; aquel humano había escuchado en las viejas historias de sus antepasados que para poder entrar en el mundo mágico de aquel ser mágico de nombre innombrable debía comer un trozo de aquel hermoso sombrero de esporas. ¡Pero ojo! Si no creía en aquel mundo mágico de aquel ser mágico de nombre innombrable moriría.

Sin pensárselo dos veces arranco un trozo del sombrero de la seta y se lo metió en la boca empezó a masticarlo le sabía a tierra y un poco áspero pero no escupió ni un solo cacho, al poco se tuvo que sentar pues empezó a sentirse mal, cerró los ojos y la mente comenzó su baile de imágenes, dragones que expulsaban fuego por la boca y humo negro por la nariz, águilas gigantes con cuerpo de león, “los llamaban Grifos”. Caballos alados de color blanco azulado “llamados Pegasos”. Gigantes de un solo ojo en el centro de la frente, Hombres con cuerpos de caballos, jóvenes con la parte inferior del cuerpo con piernas peludas y pezuñas como las cabras, hombres y mujeres esbeltos de gran belleza, con las orejas puntiagudas, pero de aquel ser mágico de nombre innombrable que vivía bajo el sombrero de esporas  en un mundo mágico entre seres mágicos no había ni rastro.

El cuerpo físico de aquel humano tenía convulsiones que le levantaban del suelo, se contorneaba como si de un muelle se tratara, los otros humanos que había a su alrededor lo ataron para que no se hiciera daño así mismo.

Pasaron los días y aquel humanos seguía sin volver de allá donde hubiera ido su mente, su cuerpo se iba consumiendo poco a poco y nada podían hacer mas que esperar haber que acontecía.

Mientras la mente de aquel osado seguía vagando por un mundo totalmente desconocido, preguntaba a todo aquel que se cruzaba en su camino y que no supusiera una amenaza, el primer día se encontró a unos seres de mediana estatura de pies grandes, según le dijeron se dirigían a la comarca, el humano se ofreció a ir con ellos para averiguar si el ser mágico de nombre innombrable pudiera encontrarse allí, pero aquellos medianos le dijeron que no se molestara, allí se conocían todos y no había ningún ser mágico de nombre innombrable porque sabían los nombres de todos y cada uno de los habitantes de la comarca, que probara al norte.

Y así fue como aquel humano que buscaba a un ser mágico de nombre innombrable que vivía en aquel mundo mágico entre seres mágicos siguió su camino hacía el norte por un sendero que atravesaba unas montañas altas e inhóspitas, cuando se adentro en el bosque que bordeaba la ladera de la montaña le pareció que sería rápido y sencillo pero a medida que andaba se iba espesando, los árboles se iban juntando de tal forma que al levantar la mirada no podía ver la luz del sol, tan solo algún rayo que otro atravesaba aquel follaje muy nítidamente los justo para que pudiera ver en la espesura, en su ascenso se encontró con algunos seres a los que no pudo preguntar, pues huían al fondo del bosque perdiéndose en un abrir y cerrar de ojo, aunque notaba su presencia solo atisbaba a ver alguna sombra detrás de un árbol o entre las ramas más bajas de los mismos.

Mientras en su mundo su cuerpo se había consumido hasta tal extremo que solo quedaban los huesos bajo una piel seca y macilenta, sus congéneres ya habían perdido la esperanza de que se recuperara, creían que el ser mágico que vivía en un mundo mágico de seres mágicos bajo aquel sombrero de esporas se lo había llevado y no lo iba a devolver, que lo había castigado por arrancar un trozo de su sombrero.

El humano seguía por aquel inhóspito bosque mientras lo seres que le vigilaban cada vez se acercaban más, no parecía que aquel extraño supusiera ningún peligro para ellos, hasta que uno más osado se acerco lo suficiente para hacerse oír y le pregunto donde iba por el bosque tan solo, a lo que le contesto que buscaba a un ser mágico de nombre innombrable que vivía en un mundo mágico de seres mágicos bajo el sombrero de esporas, el ser diminuto que dijo ser una ninfa del bosque le dijo que por allí no había nadie tal y como lo había descrito, que allí solo había orcos, ogros, licántropos y ents, que a lo mejor era a estos a los que buscaba ya que eran los guardianes de los arboles y del bosque. El humano le contesto que no que no podían ser ellos, por lo que la ninfa le insto a ir al este hacía la costa y el mar que en todo el bosque y las montañas que lo circundaban no había un ser como el que él describía y así fue como las ninfas acompañaron al humano hasta la linde del bosque para que cogiera rumbo al este, hacía la costa y el inmenso mar que había mas allá.

Los congéneres del humano ya habían dado por muerto a aquel saco de huesos y piel y pasaban a su lado como si nada, los niños lo miraban con asombro cuando veían como subía y bajaba su pecho e incluso a veces se le veía mover los ojos bajo los parpados cerrados pero eso era todo signo de vida que aquel hombre demostraba tener.

Siguiendo los consejos de las ninfas del bosque el humano continuo su búsqueda al este, hasta que llego al final de la tierra y empezó el agua, —ahora como continuo mi camino se preguntó en voz alta. ” Si no sigo adelante no encontrare a mi ser mágico que vive en un mundo mágico de seres mágicos”— Alguien o algo lo escucho y le dijo,  no te molestes en seguir adelante, porqué le respondió el humano, porque no hay en todo el fondo del mar ser parecido al que tú describes, —no puede de ser le respondió— Hazme caso te lo digo ya que soy una sirena y vivo en las profundidades del océano, allí abajo solo encontraras hipocampos, krakens, levitanes y unas seres malvadas que se hacen llamar ondinas, ve al oeste donde el sol se oculta quizás allí encuentres al ser que buscas. —Ya no se donde buscar, vengo del este y no lo halle, anteriormente estuve en el norte y antes en el sur y tampoco lo encontré por lo que se salí del oeste, donde mi búsqueda comencé, ¿como volver con las manos vacías, allá donde los míos esperan que les diga que allé al ser mágico que vive en un mundo mágico de seres mágicos, debajo del sombrero de esporas?  Cabizbajo y alicaído se marcho despacio sin saber hacía donde dirigirse .

En la aldea de los humanos ya habían perdido cualquier esperanza de que volviera, ademas hacía dos días que su pecho no se movía, ni sus parpados tampoco por lo que decidieron enterrar aquello que quedaba de lo que un día fue un hombre allí donde había comenzado todo, debajo del sombrero de esporas donde se suponía que vivía un ser mágico en un mundo mágico de seres mágicos.

El humano ya no quería seguir buscando ¿donde iba a buscar que no lo hubiera hecho ya? Por lo que decidió volver con los suyos y contarles lo que sabía, cuando retorno al punto de partida se dio cuenta que no podía volver con los suyos. Algo había sucedido que no podía retornar a su cuerpo, se sentó bajo el sombrero de esporas que había a este lado de su mundo y comenzó a llorar, no había podido encontrar al ser mágico de nombre innombrable que vivía en un mundo mágico de seres mágicos y ahora se tenía que quedar allí sentado bajo aquel sombrero de esporas para siempre por que no podía regresar a su cuerpo, nadie se acordaría de su nombre a partir de ahora sería un innombrable.

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Bosque de poemas (Imagen encontró poema)


Hélène Laurent
Mis pasos me llevaban por un sendero lleno

de letras diseminadas,

algunas se habían unido, fusionado para

juntas hacer pequeños versos,

otras más atrevidas llenaban grandes espacios,

se hacían llamar estrofas.

Seguí caminando por aquel sendero,

cuando quise sin darme cuenta estaba

en el interior de un inmenso bosque,

mire hacía arriba y vi altos árboles con troncos

tan grandes que no los podía abarcar con los brazos,

troncos que ascendían formando espirales de letras

para acabar en grandes copas que me tapaban la luz

del sol,

un cartel que había en un claro leí,

bienvenido al bosque de los poemas creados por ti.

Aquello me dejo confundido, perplejo,

pues me hallaba en un lugar creado por mi imaginación.

Gire sobre mis pies mirando en rededor.

Me hallaba justo en el centro de un circulo de árboles,

levante la vista hasta donde me alcanzaba y lo que vi

me desconcertó más aún si eso fuera posible,

los troncos de los árboles eran una sucesión de letras

que ascendían hasta la copa y ésta eran claros poemas,

cada árbol uno distinto, me pare a leer uno detrás

de otro y todos los conocía.
Era cierto eran mis poemas,

todos los que había creado a lo largo del tiempo,

entré entre ellos y vi que había árboles más pequeños

a medio crecer y al fijarme bien me di cuenta que eran

esos poemas que tenía inconclusos.

Ahora me doy cuenta que para que estos árboles crezcan

necesitan de mis letras.

Poema: Antonio Caro Escobar.(Villanueva de la serena)

antoncaes.wordpress.com

LA POESÍA NO MUERDE

Hélène Laurent

Mis pasos me llevaban por un sendero lleno

de letras diseminadas,

algunas se habían unido, fusionado para

juntas hacer pequeños versos,

otras más atrevidas llenaban grandes espacios,

se hacían llamar estrofas.

Seguí caminando por aquel sendero,

cuando quise sin darme cuenta estaba

en el interior de un inmenso bosque,

mire hacía arriba y vi altos árboles con troncos

tan grandes que no los podía abarcar con los brazos,

troncos que ascendían formando espirales de letras

para acabar en grandes copas que me tapaban la luz

del sol,

un cartel que había en un claro leí,

bienvenido al bosque de los poemas creados por ti.

Aquello me dejo confundido, perplejo,

pues me hallaba en un lugar creado por mi imaginación.

Gire sobre mis pies mirando en rededor.

Me hallaba justo en el centro de un circulo de árboles,

levante la vista hasta donde me alcanzaba y lo que vi

me desconcertó…

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EL CABALLERO DEL SOL


Este cuento a sido creado por Berkanaluz  y es para mi un placer compartirlo con todos vosotros. Espero que os guste igual que me gusta a mi.

Muchas gracias guapa por este fantástico regalo.

puesta_sol_fregenal_sierra_badajoz

La foto pertenece a Victor Manuel Pizzarro…la fotografía es de  Badajoz, Extremadura Castillo y Casco Histórico Fregenal de la Sierra

Cuento obsequio para ANTONIO CARO ESCOBAR

Por tu cumple y por agradecimiento de haberme ayudado con mi página…

EL CABALLERO DEL SOL

Venía día a día desde muy lejos, ella sabía que allí vivía un misterioso caballero.

Un caballero esquivo, vivía en aquel magnífico castillo, ubicado en lo alto de una montaña y desde donde cuyos atardeceres como en un cuento de hadas, el sol se coloreaba de rojo pasión… todas las tardes el caballero se asomaba cual ritual inevitable, a contemplar su sol que declinaba, ella lo escudriñaba en las sombras,

Ella pertenecía a una casta de hadas extinguidas, podía leer las mentes y lo que de allí la llamaba, era ese misterioso caballero que ella amaba y el que día a día le suplicaba a su sol, que le trajera una doncella capaz de  hacerle vibrar hasta el último poro de su piel…

Más ella temía su magia, se decía que él podía lograr todo, más no amaba…Todo lo que tocaba lo cambiaba, más su amor no llegaba…sólo quién le besara desde la sombras, podría liberarlo…más el no conocía a nadie que en las sombras le amara…

Un día ella cruzando el majestuoso puente que salvaba un abismo de rocas, para verle…cayó y quedó colgada, más en el silencio de ese atardecer, sus gritos fueron escuchados por el poderoso mago, que sin perder tiempo tomo su espada y la convirtió en un par de alas, salió volando a socorrer a esa doncella, más la encontró cuando ella ya caía, la tomó del brazo,…tan fuerte fue su subida que quedó pegada a él en un profundo abrazo, el beso fue inevitable y el milagro ocurrió, el sol que ya se ocultaba, volvió a salir para contemplar el sortilegio…antiguo sortilegio de amor en el que el sol fue liberado, ahora el sol podría amar como un hombre, el sol desde ese día proclamó que los más bellos atardeceres y amaneceres se verían en Extremadura tierras de

EL CABALLERO DEL SOL

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