Writing Challenge


Día 15.

Escribe una historia

En el día de hoy el reto, me pide que os hable de las primeras 14 entradas, pero como me queda la segunda parte de la historia de ayer vamos a darle un final ue os cuente una historia. Creo que podré o sabré hacerlo, lo que no se, es si en 850 palabras podré hacerlo en tan pocas. No, no ha sido posible así que la mitad hoy la mitad mañana. Como el reto lo hago yo, las normas la hago a mi medida.

Un viaje accidentado 2/2

Aquella estación era poco más que un apeadero, tenía que pensar que hacer, hablamos de una época en que los móviles no es que no existieran, es que ni asomo de que fueran ha hacerlo. Así que el chico fue a la ventanilla y pregunto por el próximo tren que pasará dirección a Alicante, el hombre que estaba tras el cristal le dijo que tardaría dos horas, eran cerca de las seis de la tarde, dos horas para que llegará el tren otras tantas casi para llegar hasta su destino, ni con mucho llegaba para coger el autobús o el trenet (tren de cercanías que une Alicante con Denia).

Se sentó en un banco viendo pasar el tiempo y trenes, que ninguno lo acercaría hasta su lugar de destino.

Entablo conversación con un chico que estaba haciendo la mili en Chinchilla y que iba de permiso a casa, vivía también en Alicante, así que estuvieron hablando, cuando se dieron cuenta por megafonía se oyó que su tren iba hacer entrada en la estación en unos minutos. El militar le pregunto —¿Qué harás si te pillan de nuevo?— ya que le había contado lo que le había pasado —Pues lo mismo que he hecho, me bajaré y esperare al próximo que pasé— Tienes cojones chico, con tú edad y que hagas eso, hay que echarle valor— le dijo el soldado.

Tuvo suerte ya que el tren no tenía prevista más paradas, iba directo hasta Alicante, a no ser que el revisor le pillara y le hiciera bajar en alguna estación parando el tren o le entregara a la policía y lo llevarán a la comisaría una vez acabado el trayecto, pero todo a su tiempo, cuando el revisor asomo por el final del vagón que estaba delante de él, lo vio a través del cristal de la puerta, el tren estaba concurrido, así que lo que hizo el chico fue recorriendo los vagones hacía el último con la esperanza que no le diera tiempo a que llegara hasta él. Esté tren tenía vagón cafetería así que se sentó y espero, el revisor siguió con su trabajo picando billetes hasta que llegó al vagón cafetería, el muchacho se vio acorralado, no sabía que hacer si se levantaba e iba hacía atrás, sería muy sospechoso, así que se quedo sentado y cuando el revisor entro en la estancia había dos matrimonios, que se ve que le habían visto llegar y tenían los billetes en la mano, así que el chico que se encontraba al lado derecho de la puerta y los matrimonios al izquierdo algo más hacía el medio del vagón, se levanto como si nada y salio de allí hacia los primeros vagones, volviendo con el militar, que se extraño al verlo, sabiendo que el revisor había ido hacia atrás y que acostumbran a mirar en los servicios de los vagones. —¿Cómo los has hecho, le pregunto?—. Le contó la treta que había usado y el otro se reía con ganas. Jajaja. —Hay que echarle huevos chaval—. Pero como dice el refrán, estudia más un necesitado que un abogado.

Ya sabía que no llegaba para coger el autobús hasta casa y eran sesenta y cinco kilómetros. Otro dilema que resolver, pero eso cuando llegara a Alicante.

Cuando llegó el tren a la estación a la 10,30horas de la noche, más o menos así que de autobús o trenet, nada de nada.

El soldado se despidió de mi él, aunque lo había invitado a pasar la noche en su casa. Pero esté no acepto, no estaba dispuesto a pasar la noche en Alicante, cuando el militar le pregunto que iba hacer le dijo —Tengo tres opciones, pasar la noche estación y a eso no estoy dispuesto, la segunda, hacer auto stop, pero no se si sería una buena opción siendo la hora que es, y la tercera y última coger un taxi y convencer al taxista que le pagaré cuando lleguemos a mi casa y creó que esta es la más razonable.

Se despidieron y se desearon suerte, al menos uno de ellos la iba a necesitar, o al menos que no le abandonara ahora.

Así que cogió un taxi y más de treinta horas después llego a casa de un trayecto que tenía que haber durado un máximo de diez horas.

Al llegar a casa lo primero que hizo, fue pedir que pagaran al taxista, después se sentó a comer algo y a contar la aventura que había vivido con trece años y todo por algo tan simple como haber cogido el tren que no era.

721 palabras

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2 comentarios en “Writing Challenge”

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