Como matar a un editor


Este texto está escrito bajo las pautas de True Crime para el Taller de Escritura j re crivello

Cuando llegó el forense se encontró con el cuadro, no entendía como podían haber cometido aquella atrocidad. El cuerpo de aquel hombre, o lo que quedaba de él, parecía sacado de una película de Hitchcock, echo un vistazo por encima y vio que le faltaba el dedo meñique de la mano derecha, no se veía por ningún lado a pesar de que el cuchillo con el que se lo habían amputado estaba encima de la mesa con restos de sangre. El resto del cuerpo tenía múltiples puñaladas, se habían ensañado con él como si su asesino tuviera algo personal en su contra.

El teléfono sonó de repente y sobresalto a Tom, siempre se concentraba cuando escribía que se desconectaba del mundo y se embutía en las historias hasta confundirlas con la realidad. Cogió el móvil sin mirar la pantalla.

—¿Sí?  —Pregunto.

—Tom, soy Leo, ¿Como va el trabajo? Se nos echa el tiempo encima y tenemos que publicarlo ya mismo.

—Hasta que ha sonado el teléfono iba bien, pero como siempre tienes que ser tan oportuno, ya sé que tengo que acabar la novela, me lo recuerdas todos los días y me tienes un poco cansado con tanto agobio, si no me dejas trabajar difícilmente podré acabar a tiempo —le contestó Tom malhumorado.

—Vale capto la indirecta, te dejo tranquilo para que sigas trabajando.

—Gracias Leo, ahora que ya me has distraído y he perdido el ritmo, no vuelvas a llamarme, cuando lo tenga listo te lo diré.  —le dijo Tom colgando.

Tom se levanto de la silla cansado, llevaba con aquella historia más tiempo de lo que hubiera creído y aquello le sacaba de sus casillas, máxime cuando tenia a Leo su editor detrás suyo metiéndole prisa para que le entregara el borrador de aquella segunda parte de la novela; Se fue a la cocina a prepararse una taza de café y salir fuera al jardín a tomárselo, le vendría bien aquel internodo para reflexionar sobre lo escrito y como podía continuar la trama que hasta aquel momento parecía ir sobre ruedas hasta que Leo —cabeceó de un lado a otro tratando de apartar aquél pensamiento que empezaba a frustrarle—. Salió y pareció que ver el sol y las plantas del jardín sosegaba un poco su mente. Se sentó en el sillón del jardín, cerró los ojos y se dejo llevar, escuchaba el viento, el canto de los pájaros, parecía que el sueño iba a hacer mella, cuando la voz de Leo volvió a golpearle bruscamente en la mente. —Vamos Tom deja de dormir y ponte a escribir, tenemos que prepararlo todo para la presentación y no puedes permitirte el lujo de dormir ahora, venga muévete—.

Se levanto del sillón, entró de nuevo en casa, pero sabía que no podía ponerse delante de la pantalla del procesador de textos porque no estaba de ánimos así que decidió darse una ducha y salir a comer algo, se acordó de aquel restaurante donde estuvo hacía unas semanas que preparaban unas tapas exquisitas y que le habían tratado muy bien, así que sin pensarlo mucho se metió en la ducha, luego se vistió y cogió el coche para ir al centro, aparcó en el parking del centro comercial y empezó a caminar por las calles de la ciudad, que dadas las fechas que eran, estaban llenas de gente haciendo las compras para las navidades que estaban ya cerca. Él no necesitaba hacer grandes compras, estaba solo como todos los años desde que se divorció de su mujer hacía ya seis años, desde entonces no precisaba hacer grandes desembolsos en estas fechas, eran unos días más del calendario que tachar. Los primeros años le invitaron a pasar las fiestas, primero en casa de su hermano un año, al siguiente en casa de su hijo y su nuera, pero ellos eran jóvenes y no quiso volver para no destrozarles los planes que preparaban con sus amigos, así que desde entonces declinaba toda invitación y las pasaba en casa solo como cada día, un año probo a ir a una cena de navidad para singles, pero aquello no cuajo, los que iban no querían nada más que encontrar una pareja para darse un revolcón esa noche y si había posibilidades alguna noche más, pero el no quería eso, no lo necesitaba, solo quería pasar una noche en compañía de gente, hablar, tomar unos tragos y disfrutar del momento.

Casi cuatro años hacía desde que publico su primera novela de misterio, le sorprendió la acogida que tuvo. El misterio de la puerta gris, era el título de aquella novela que todavía no recuerda bien cómo y porqué le puso aquel título ya que poco tenía que ver con la trama, pero por avatares de la vida fue un éxito de ventas y una editorial se pudo en contacto con él, quería publicar la novela a nivel nacional e incluso traducirla al Ingles, aquello le cogió por sorpresa y después de pensarlo firmó un contrato con la editorial, fue cuando llegó a su vida la presión, las prisas y Leo, su editor que era como una avispa en los “webos”, todo el día presionando para que escribiera una y otra y otra novela, como si aquello fueran coches que se hacen en serie, en una línea de montaje, trató de anular el contrato con la editorial, pero como en todo contrato, jamás se lee la letra pequeña y si lo incumplía tenía que pagar una fortuna de indemnización aparte de que perdía los derechos sobre las novelas publicadas con la editorial. A veces lo pensaba, no estaba tan mal trabajar con una editorial de no ser Leo… Había hablado con la dirección de la misma, había pedido a otro editor que le supervisara y le dirigiera en el trabajo, si, la gente se cree que un editor solo está para publicar los proyectos de los escritores, ojala, su función es más enrevesada que eso es …¡Umm! Digamos, el malo de la película dentro de mundo de la edición, están los diseñadores de portadas, los correctores, etc y por encima de todos los que meten prisa con las publicaciones, los que meten el tijeretazo a los borradores, —esto no llama, esto no pega, aquí deberíamos poner este capítulo, éste muerto no debe de morir aún— con ellos siempre hay pegas y contras, nunca pros. Y luego esta Leo, Leo es la almorrana de los escritores, dolorosa, sangrante y maloliente, algo así como una fístula con patas y poco cerebro.

Así que ¿Porqué no?¿Qué podía perder el mundo con un editor menos? Nada, esa es la única y mejor respuesta, a tan lógicas preguntas, ¡Nada! Sí, nada, un hombre sin más familia que su gato, sin más afición que su trabajo, sin más amigos que él mismo. Todo dicho por él. Algo que me confesó cuando nos conocimos y pensé que era normal, un hombre agobiado por su trabajo, pero no, vive y respira para su trabajo, jodernos y hacernos la vida imposible a los demás por una edición más, por una publicación más de éxito.

Estos, pensamientos me están volviendo loco, así que cabeceo, miro a ambos lados para ver si alguien me mira con cara de … Este es otro majara de este mundo, al ver que nadie me mira, entro en el bar a cenar y comer algunos de los pinchos que me gustaron tiempo atrás u otros nuevos, porqué no probar cosas nuevas.

Debo poner remedio ¿o tal vez fin? No lo sé  quizás sea todo fuente de mi imaginación y de la presión  a la que me veo sometido ¿O no? Muchas dudas y pocas respuestas o soluciones.

Continuara…

Publicado originalmente en https://masticadoresamerica.wordpress.com/2019/12/02/como-matar-a-un-editor/

Actividad 4Taller de Escritura j re crivelloTrue Crimen / Serie negra / Barcelona

Copyrighted.com Registered & Protected  XCAS-7MGZ-IHSS-IJA9

5 comentarios en “Como matar a un editor”

Responder a antoncaes Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s