Archivo de la categoría: Poemas

En la Plaza.


Hoy me encuentro aquí sentado en esta mesa mientras tomo un café mirando al pasajero, aquí en la plaza de mi pueblo.

Viendo la parroquia la más bonita del mundo entero, por algo es la parroquia de mi pueblo.

En esta plaza me encuentro al lado de la estatua del que fue un gran aventurero Pedro de Valdivia, aquí se haya en la plaza de mi pueblo,

Lleva mucho tiempo mirando al igual que yo la parroquia de mi pueblo.

Hoy me encuentro aquí sentado en esta mesa mientras tomo un café mirando al pasajero, aquí en la plaza de mi pueblo.

Viendo la plaza de mi pueblo la más bonita del mundo entero, con sus chorros de agua subiendo al cielo y refrescando al pasajero.

El ayuntamiento aquí se haya en la plaza de mi pueblo con sus arcos, sus balconadas y nuestra sirena en piedra esculpida, en su escudo encuentra.

Hoy me encuentro aquí sentado en esta mesa mientras tomo un café mirando al pasajero, aquí en la plaza de mi pueblo.

Rodeada de soportales donde en otro tiempo se acomodaban los señores viendo a las damas que por la plaza se paseaban.

Hoy me encuentro aquí sentado en esta mesa mientras tomo un café mirando al pasajero, aquí en la plaza de mi pueblo.

Labriego Extremeño


Hay del labriego que se levanta de madrugada para empezar su jornada, enjalma a su bestia y se encamina con su arado a trabajar la tierra, para sacar de ella el fruto que su sudor duramente exudado en la tierra va dejando detrás del enrejado, surco tras surco va arando esa tierra pedregosa siempre mirando al cielo rezando a Díos que por ellos llore y que sus lagrimas mojen la tierra  para que nazca el fruto de su labor, día tras día la misma melodía y sin perder la esperanza que al final su labor se vera recompensada por que sabe que su Díos no le abandona que protege a los suyos que con fervor creen en su favor y en todos aquellos que no abandonan su labor.

Cuando a aquella cuidad llegue.


Hoy me vienen a la memoria recuerdos de cuando a una cuidad nueva llegue. No conocía a nadie y con aquellas personas me tope, era una familia de gran corazón, Teresa era la madre, peluquera de profesión, tres son sus hijos, cuan distintos son.

Pronto aquella familia en parte de la mía se convirtió, yo tenía trece años un adolescente aún, alocado por vocación buscaba la diversión.

Los hijos de Teresa por este orden son, Mari Tere la mayor, Olivia la de en medio y Rafa el más pequeño nació. Como mis hermanos pronto fueron y una gran complicidad surgió entre ellos y yo.

Con el paso del tiempo perdimos la relación, el trabajo, la edad y el cambio de población, aún así la amistad perduro aletargada en lo más profundo de nuestro corazón. Han pasado veinticuatro años y por sorpresa me tomo una llamada te teléfono que mucho me emociono, era Teresa la que mi numero marco, esa gran mujer que como una madre conmigo se porto.

Hablamos y hablamos de todo lo que nos ocurrió y hoy día sigue la relación, con Mari Tere también tengo contacto cosa que me da gran satisfacción, la tengo un gran cariño que el tiempo no borro, a pesar de la distancia, la confianza, la amistad y el amor con el tiempo ha perdurado, es más se ha afianzado a pesar de los avatares que esta vida nos ha deparado, ahora cuento los días para que nos volvamos a ver y un gran abrazo a estas personas dar, lo dejo aquí por que se me humedecen los ojos con solo pensar que después de tantos años nos hayamos vuelto a encontrar.

Este poema-narración-relato, no se muy bien como catalogarlo aunque me inclino mas por un poema en prosa, va dedicado a Teresa Ortega a María Teresa Galera Ortega, Olivia Galera Ortega y al pequeño Rafael Galera Ortega. Esa gran familia, mi familia a lo largo de estos últimos treinta y cinco años, y que la distancia no ha separado.

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Un extraño en mi espejo.


Aquí me encuentro en la cama tumbado mirando hacía el techo, sin poder dormir, desde las tres despierto escuchando el ding dang en la torre del pueblo que por su proximidad claramente se oye.

Ahora son las cinco y ya me levanto sin gota de sueño pero muy cansado por no molestar a quien duerme a mi lado, voy al baño y desde el espejo me ha mirado uno que debiera ser yo pero es un extraño.

Esa mirada de vista cansada parpados caídos, de frunce ceñido, mira de reojo como un desconocido te mira en la calle cuando es sorprendido. Me doy  media vuelta y de cara me enfrento, me sostiene la mirada con mucho descaro, se atreve a sonreír y a mover los labios muy despacio.

Voy leyendo lo que me va diciendo, con mucho atrevimiento se esta riendo por que dice que conmigo hace lo que va queriendo, que esta es su guerra y que la voy perdiendo, intento hacerlo callar pero cada vez grita mas, es ensordecedor no lo puedo aguantar.

Apago la luz y el extraño se va.

El tiempo


El tiempo nos da la vida y el tiempo se la lleva,

sin darnos cuenta desperdiciamos un sesenta por cierto de ella,

la desperdiciamos sin saber porque,

el cuarenta restante,

nos la da la niñez.

Cuando nos damos cuenta,

tarde ya es,

sí,

de ese sesenta al menos,

un veinte se nos va en la vejez,

que estupidez la nuestra,

que por querer vivir bien,

no disfrutamos,

por creer que el poseer es más importante que el querer.

Si aprendiéramos desde la niñez,

que la vida se evapora en un santiamén,

que son dos días,

que se goza más de pequeñas cosas,

que no de la ambición y el poder.

La inocencia de la niñez,

nos impide ver que la vida va pasando,

sin apenas darnos cuenta,

que el tiempo va transcurriendo velozmente,

consumiendo los días como una vela encendida,

que solo deja la cera derretida,

como recuerdos diluidos en el etéreo fluir del tiempo.

Al llegar a la madurez,

solo nos preocupamos de acaparar,

para poder llegar a fin de mes,

idealizamos que cuanto más tengamos,

mas felices estamos ¡Que estupidez!

Y a nuestros hijos enseñamos,

que el trabajo y el dinero,

es lo que nos mantiene en pie,

otra gran estupidez,

que nos damos cuenta al llegar a la vejez

y ver el tiempo desperdiciado,

los momentos perdidos, los pequeños detalles olvidados,

esos pequeños detalles que dan la esencia de nuestro ser.

En la vejez,

queremos recuperar todo aquello que no supimos valorar,

entonces es cuando te paras a pensar en esos pequeños momentos,

que no supiste aprovechar,

que el tiempo se los llevo como a ti te va ha llevar.

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Gotas de Lluvia


Gotas de lluvia.

Gotas de lluvia caen incesantes, resbalando por una brizna de hierba como hormigas unas tras otras bajando por su fino tallo.

Resbalando interminablemente dando vida en su corto caminar al llegar al final de su recorrido en la áspera tierra, la empapan creando vida nueva.

Gotas de lluvia que sacian la sed de aquellos enamorados que sedientos de amor  entremezclan sus lenguas en besos eternos mezclándose que da vida a su pasión.

Gotas de agua producidas por el sudor de dos cuerpos unidos haciendo el amor hasta la extenuación se evaporan en el aire de la noche.

Gotas que se mezclan en la atmósfera produciendo nubes de vapor que descargan el agua de la vida en forma de lluvia.

Siento


Siento.

Siento tu presencia cerca de mí.

Noto el olor de tu perfume en el aire.

Anhelo que estés junto a mí.

El dolor es insoportable cuando no te tengo cerca.

La espera se vuelve eterna cuando te vas,

aunque se que has de volver.

Que nuestras almas están unidas en un solo ser,

como siameses al nacer.

A pesar de todo añoro tus caricias,

tus besos,

tu sonrisa.

El roce de tu piel con mi piel,

cuando hacemos el amor.

El susurro de tu voz en mí oído.

El roce de tu mano acariciándome.

Siento que estas junto a mí aunque no estés.

Una mente inquieta.


Mi mente es una diablesa muy inquieta y muy traviesa, se despierta muy temprano y empieza con su canción,  yo no la hago caso e intento hacerme el remolón. Ella es insistente y ante mi intento de negativa muy enfurruñada ella me chilla, ¡Arriba ya so zangano! que haces aquí todavía, que cada minuto que estas ahí tirado es un minuto desperdiciado.

Tengo que hacerla caso o loco me volvería, cansado y dolorido poco a poco voy funcionando, me voy a la cocina me preparo un café, el primero del día, que me abra los parpados y me llene de cafeína, una vez bien despierto se pone muy pesada y me apremia muy apurada ¡A escribir, a escribir! Que esta es la mejor hora, la hora de la amanecida, para ponerse a escribir ahora que no estoy atormentada y dolida.

Que aguantar las consecuencias de tu cuerpo me es agotador a lo largo del día, pasadas unas horas no lo podré soportar me encontrare desconcertada y algo mareada.

Aprovechemos este momento en el que puedo razonar y las palabras solas puedo sacar, con este razonamiento  que me deja desarmado me siento en el ordenador y las teclas voy tocando, a veces no tienen sentido individual pero al leer su contexto me doy cuenta de que mis manos y mente en perfecta armonía sacan las palabras en una gran sintonía, formando versos que conscientemente no compondría y letra a letra, verso a verso compongo poesía.

Mientras mí mente se va agotando y mi cuerpo va chillando ¿Pero que he de hacer? Si esto ya lo sabemos que los problemas del cuerpo los recibe la mente, a pesar de ello he de admirar a una mente como la mía, una mente diablesa muy inquieta y muy traviesa.