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Abuelo Manuel


Este es un poema propio que empecé a escribir hace algún tiempo, pero que nunca terminaba por distintos motivos que no vienen al caso (y si vienen me los guardo).

Los que me siguen desde hace tiempo, saben de lo unido que estuve a mi abuelo cuando yo era pequeño, y no tan pequeño ya que murió cuando yo tenía 17 o 18 años, estaba a punto de irme al servicio militar; En mas de una ocasión le he mencionado en alguna de mis entradas.

Hoy he querido que el poema sea entero dedicado a su memoria y al maravilloso recuerdo que tengo aún de él, aunque creo que ese recuerdo no se borrara en la vida, o mejor dicho en mi vida.

En esta ocasión no solo os voy a dejar el vídeo, si no también escrito, quizás lo hago como una forma para tenerlo más presente en mi memoria y que en el futuro lo pueda leer y recordar lo que sentía al escribirlo.

El abuelo Manuel

Me sentaba a tú vera,

Allá,

en el bordillo de la acera  

para escucharte contar,

historias pasadas,

de cuando eras un chaval.

Me encantaba oír como Babieca (tu perro)

te protegía del gitano aquel

aquél que te quiso pegar,

siempre estaba a tu vera

y la mano no te podían levantar.

Las historias de la guerra que te toco vivir,

del trapicheo y los trueques que realizaste,

para que el hambre no te alcanzara

y poder sobrevivir,

para sacar adelante a la abuela y a mama.

Yo era un crío con ansias de aprender,

lo que tú me enseñabas aún sin saber leer.

Nadie te engañaba.

¿Cómo podía ser?

Aún hoy más de cuarenta años después,

sigo recordando tus palabras,

tus enseñanzas,

el olor de los cigarros que te liabas,

el tacto de la petaca en la que lo guardabas,

el picadillo de los puros que preparabas.

El tacto con el que me hablabas,

nunca me gritabas, con mucho cariño me tratabas,

y aún así yo te provocaba.

Lo mucho que refunfuñabas cuando te quitaba el bastón,

aunque siempre,

con una sonrisa me mirabas,

jamás te enfadabas abuelo Manuel.

Contigo descubrí el mundo de ayer.

Que la vida no te regalada nada,

que nunca olvida una deuda,

que la reclama mas antes que después.

Que la amistad es el bien más preciado

que se puede poseer,

que las palabras cortan,

una vez dichas no las puedes retener,

cobran vida propia y con el tiempo

en tu contra se pueden volver.

Que el camino es largo y difícil de realizar en soledad.

Que solo andas más rápido, pero en compañía llegas más lejos.

Que la soledad es buena cuando la buscas, pero atormenta cuando no.

Que el oro compra el interés, pero jamás comprara la amistad.

Fuiste el vademecum de mi educación,

ni los libros,

ni los maestros me enseñaron tanto como tú.

Hoy sigo siendo el que me enseñaste a ser,

a pesar de los traspiés,

que los di,

como cualquier ser.

Ahora tengo mi personalidad creada,

no adoptada,

algo que es difícil de ver ,

pues esta vida es un clon de la televisión

y los medios de comunicación.

Ser uno mismo es complicado,

más que te toque la primitiva,

perdón, pues no sabes lo que es,

entonces no existía nada más que la lotería.

Hoy sigo siendo yo,

gracias a ti,

a tus enseñanzas,

a tú cariño,

a tú paciencia.

a tú saber hacer

a tú forma de ser,

abuelo Manuel.

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