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Pesadilla


Me desperté de repente, no sabía donde me encontraba, me puse en pie y vi una ventana, no, no era una ventana, era un cristal, una mampara que separaba la estancia en dos, había gente al otro lado, personas que no conocía, aunque algunas me recordaban a alguien. Pero no podía centrar la cara de ninguno las veía difusas, algo borrosas o tal vez era yo el que se movía en una especie de bruma un poco espesa, los oía hablar pero no entendía nada, movían los labios muy despacio, como a cámara lenta, parecía que el tiempo se estuviera deteniendo a mi alrededor. Eran murmullos apagados y sin embargo los tengo tan cerca al otro lado de este cristal, recorro la sala en la que me encuentro buscando una manera de salir, de pasar al otro lado necesito preguntarles que me esta pasando por que los veo tan raro.

¡Por fin! Encuentro una puerta y la traspaso sin darme ni cuenta, me acerco a una señora que esta mirando a través de la mampara con mucha atención y con lagrimas en los ojos.

¿Oiga que pasa, que mira y por que llora? ¿Me oye? Que raro estoy a un palmo de ella y no parece darse cuenta de que estoy a su lado, no parece oírme.

Me empiezo a poner nervioso no entiendo nada de lo que ocurre parece que no  me ven, ni me oyen, como si no estuviera aquí, me acerco a la mampara donde toda persona o grupo de personas que entra en aquella sala se dirigen en primer lugar y luego van hacía un grupo de personas que no puedo ver por que siempre hay gente delante tapándome la visión. Una vez delante del cristal miro hacía su interior ¡No puede ser, no es posible, que esta pasando! Ese que esta ahí soy yo, pero si estoy aquí, me miro las manos las veo como siempre, me miro al cristal y veo mi reflejo en el. Entonces que pasa, ¿Por qué ese que esta ahí en esa caja se parece tanto a mí? No entiendo nada, quizás las personas que están en ese grupo y no puedo ver sepa decirme que ocurre. Me dirijo hacía ellas y intento pasar entre la gente que esta delante pero no se apartan y sin embargo paso sin dificultad.

Oigo a una mujer a mis espaldas exclamar ¡Jesús que escalofrío me ha dado! como si hubiera pasado un espíritu a través de mi, la que esta a su izquierda le contesta, anda mujer que siempre estas igual, no se para que vienes con lo aprensiva que tu eres. Me arrimo mas hacía esas personas que tan misteriosamente se ocultan a mi vista y cuando estoy a punto de llegar me quedo petrificado. No puede ser esto debe de ser una equivocación, esto no puede estar pasando, es mi mujer y mis hijos están llorando sin consuelo, las personas que están a su lado les hablan con palabras de amor y con mucha ternura, pero no logran calmarse, me acerco temeroso muy lentamente y voy alargando la mano para tocar su rostro y secar sus lagrimas que supongo que son por mí, ya habrá tiempo de preguntas lo que me importa y me rompe el corazón son esas lagrimas que les caen a mis seres queridos lo demás puede esperar.

Ya casi toco su cara siento la humedad de sus lagrimas y cuando la voy a acariciar suavemente abro los ojos y estoy en mi cama mi corazón va a mil, miro a mi izquierda y ahí esta mi mujer durmiendo placidamente, me incorporo en la cama bañado en sudor, todo ha sido tan real.

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